Cómo ayudar a protectoras y animales abandonados

Pese que el terreno aún es muy empinado y pedregoso, bien cierto es que cada vez son más los interesados por preservar la naturaleza que nos rodea y ayudar a las mascotas abandonadas y maltratadas. Pasito a pasito vamos recorriendo una senda en cuya meta está la erradicación de cualquier acto de violencia gratuita y abandono animal. Pero claro, no siempre es posible recurrir a la mejor ayuda posible: la adopción de una mascota rescatada. Y ante esta negativa, muchos se echan para atrás, y se preguntan qué más pueden hacer para ayudar. Bien, pues no hay por qué alarmarse, las opciones son muchas y muy asequibles.

La opción básica: Adopción

Antes de empezar, merece la pena recordar que todas las protectoras necesitan encontrar adoptantes. Si el interesado reúne las condiciones para tener un animal de compañía, que no lo dude y se ponga en contacto con la asociación más cercana, para que la organización estudie si está capacitado para darle una segunda oportunidad a un animal. Podéis ampliar la información sobre una adopción vía protectora leyendo el artículo Cuestiones a tener en cuenta antes de adoptar por protectoras

Casa de acogida, canguro, o paseador voluntario

El paso inmediatamente anterior a la adopción es hacer las veces de casa de acogida temporal (hasta que el animal rescatado encuentre una familia definitiva). Cada vez son más las protectoras que recurren a sus colaboradores para hacer espacio en sus instalaciones. Y la experiencia es totalmente satisfactoria. Mientras se encuentra adoptante definitivo, en lugar de estar en una jaula o recinto, el animal acogido empieza a acostumbrarse a la vida en familia, a recibir otra vez el calor humano que le fue robado (o que nunca tuvo), y a adoptar ciertas costumbres que luego ayuden a una mejor convivencia. De hecho, algunas protectoras ni siquiera tienen emplazamiento y basan todo su esfuerzo en las acogidas temporales.

Acogidas que dependen de ti y de tu disponibilidad. Tú eliges las épocas del año en que te va mejor ofrecerte como tal, y tú estableces los límites (cuanto menos pongas mejor, claro está). Y de paso, te vas acostumbrando a la idea de tener una mascota rondando por casa, antes de dar el paso definitivo…

Si tus limitaciones son muchas, una opción similar puede ser la de convertirte en canguro. Si sólo puedes dedicar unas horas de tu día a día a los animales, puedes ofrecérselas a las protectoras para que te cedan uno al que cuidar durante ese lapso temporal, o bien para, simplemente, sacarlo a pasear.

Como es lógico, ser casa de acogida, canguro o paseador implica una gran responsabilidad por parte de unos y de otros, por lo que el voluntario recibe toda la ayuda (incluso financiera en muchos casos) necesaria por parte de la asociación interesada, que no sólo realizará un seguimiento completo y continuo del animal, sino que aportará una enseñanza previa de todas las pautas a seguir para atender a la mascota, entenderla y enseñarla a llevar una buena vida.

La importancia de una acogida

Algunas protectoras aprovechan la casa de acogida para realizar una evaluación profunda del animal. No todos son abandonos procedentes de una familia que ya no haya podido mantener a su mascota. En ocasiones, se trata de criaturas que nunca han recibido contacto con el hombre, más que para ser apaleados o explotados en labores de caza, carreras o similar. Por eso, y previa preparación de familia y animal, una acogida temporal puede ser una plataforma de salida fundamental de cara a una adopción definitiva sin incidencias, estudiando su comportamiento y temperamento, sus traumas, y realizando así un perfil detallado del adoptante mejor capacitado para hacerse cargo.

Apadrinar

Este método está funcionando francamente bien, a tenor de lo que nos dicen las protectoras que lo usan.

Cuando un amante de los animales no tiene tiempo ni para convertirse en paseador voluntario, puede apadrinar mediante la donación de dinero destinado a la atención del animal que prefiera. A cambio, no sólo recibe en todo momento información sobre su evolución, sino que puede acercarse a visitarlo, sacarlo a pasear cuando pueda, y disfrutar, en definitiva, de tiempo de calidad juntos.

Se trata de una forma más económica y menos sacrificada, pero igualmente beneficiosa para todos los que están implicados. Especialmente para un animal que empezará a acostumbrarse al contacto humano, aunque sea poco a poco.

Hacerte socio

Hacerte socio de una protectora puede suponer diversas cosas en función de cada una de ellas. Puede significar la participación del usuario en forma de ayudas económicas o prácticas (recoger o entregar un animal, llevarlo a un veterinario…), así como la posibilidad de participar en eventos y manifestaciones, la recepción de noticias sobre la protectora, etcétera. Cuantos más seamos, más lejos pueden llegar las movilizaciones y las quejas; más perros pueden salvarse; y más rápido pueden difundirse los casos más necesitados.

Donativos

Este punto no alberga demasiado secreto. Se trata de aportar voluntariamente el dinero que se crea oportuno a la protectora, con el fin de que sus responsables lo administren como mejor crean.

Related posts