Editoriales a la expectativa

El sector editorial lleva tiempo haciendo malabares para mantenerse en medio de la crisis. Con el aumento de los costos de producción, las editoriales venezolanas luchan día a día en una carrera contra los precios.

“¿De qué vale tener una editorial que no puede publicar libros?”, se pregunta Carlos Sandoval, parte del grupo directivo de Madera Fina y es que ante un nuevo año, el sentimiento general de los editores es la incertidumbre. En el caso de esta editorial, durante 2017 lograron publicar tres de los seis libros que tenían en su planificación. “Se hizo con mucho esfuerzo, endeudándonos y por el apoyo de algunos mecenas que nos dieron el dinero para poder publicar el último libro”,explica Sandoval.

La imprenta resulta ser el factor decisivo, la impresión de 1000 ejemplares de 100 páginas tendría un costo para la fecha de alrededor de Bs 80.000.000, sin incluir los costos por el diseño de la portada, la corrección, entre otros aspectos. “Uno se replantea si es posible o no publicar al menos un título, así estamos en este momento”, agrega Sandoval.

La mayoría de las editoriales se encuentran con varios libros en lista de espera, esperando por financiación.”La realidad es que las pequeñas editoriales como nosotros se ven en una situación bastante crítica. Eso no quiere decir que nosotros estemos pensando en cerrar o desaparecer, estamos tratando de ver cómo hacer para mantenernos productivamente buscando nuevas fuentes de financiación, que el trabajo siga siendo de calidad y sigamos en la pelea”.

Para este momento, las imprentas aún no se han reincorporado por lo que las editoriales permanecen a la expectativa.
En el caso de Oscar Todtmann Editores, por los mismos costos se han visto obligados a renunciar al sueño de publicar libros de gran formato o full color, y se han enfocado en sus colecciones de poesía y narrativa, de las cuales lograron publicar un total de 10 títulos durante el 2017. Sin embargo, por la misma situación se trata de tirajes pequeños, de 500 ejemplares tanto en poesía como en narrativa.

La editora Luna Benítez asegura que esas publicaciones han sido posibles juntando los esfuerzos de autores y editores, mientras que anteriormente las editoriales asumían todos los costos. “De las 35 librerías Nacho que existían, ahora quedan nueve y de las 37 librerías Tecniciencia ahora están abiertas solamente 10. Eso da una idea de cuál es el escenario”, señala Benítez.

Este año que comienza, un libro de poesía, que solían ser de los más económicos, podría rondar los Bs 300.000. “¿Cómo se hará para comprar libros a esos precios cuando se carece de lo mínimo?”, se pregunta.

Para Carmen Verde Arocha de editorial Eclepsidra,  será un año difícil tanto para las empresas editoriales como para la industria editorial, pues las imprentas también se ven afectadas con los altos costos de los materiales. En Eclepsidra esperan poder mantener su objetivo del año pasado: la publicación de tres libros. “Con esta situación no se pueden hacer proyecciones mayores, las cuentas no dan, no hay patrocinio que pueda mantener eso, ni editorial que pueda sostenerse”, agrega Verde Arocha. Para la editora la situación solo podría aliviarse mediante acuerdos.”Es necesario encontrar un diálogo entre impresores y editores, lo que hasta ahora no ha ocurrido”, agrega.

La opción digital
Aunque la mayoría de los editores lo ha contemplado, migrar a la red no es la opción más viable para las editoriales venezolanas, ya que en el país es menos de un 5% lo que se lee en digital.

La opción digital requiere además de un dispositivo, que suele superar los costos que el lector puede pagar y también resulta poco práctico por razones de seguridad. “Los costos son menos pero la retribución también es menor. Resulta un poco fantasioso pensarlo como solución. Es solo una salida para mantenernos en el mercado”, finaliza Sandoval.

Related posts