Los niños y adolescentes que trasladarán a cárceles para adultos en El Salvador debido a una nueva reforma penal se enfrentarán a abusos «graves», denuncia este lunes Human Rights Watch (HRW).
El Congreso, controlado por diputados afines al presidente salvadoreño Nayib Bukele, decidió que los menores detenidos y condenados por nexos con el crimen organizado, particularmente las pandillas, resulten enviados a una prisión regular.
Esta medida «vulnera estándares internacionales de justicia juvenil y los expone a mayores riesgos de abuso», afirma la oenegé HRW en un comunicado, haciéndose eco de denuncias similares de otros organismos como la ONU.
«Los niños y niñas, que ya han sufrido abusos aberrantes en centros de detención juvenil, enfrentarían condiciones y abusos aún más graves en las cárceles para adultos», asegura Juanita Goebertus, directora de la división de las Américas de HRW, citada en el comunicado.
El sistema penitenciario para adultos de El Salvador «ha resultado responsable de torturas y otros graves abusos» de modo que no deberían trasladarlos allí «bajo ninguna circunstancia», añade.
Human Rights Watch asegura que reclusos de centros penitenciarios para adultos en El Salvador permanecen completamente incomunicados, sin acceso a recursos legales, en condiciones de hacinamiento extremo, tortura y violencia y con acceso limitado a comida, agua potable y atención médica.
Agencias
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