La desidia y decadencia de la salud pública en el país ha alcanzado niveles alarmantes, y en Cabimas, estado Zulia, esta realidad se manifiesta de manera particularmente desgarradora. En la parroquia Ambrosio, el Hospital General Adolfo d’Empaire, que alguna vez fue un referente en atención médica, ha visto su servicio de psiquiatría cerrado durante 15 años.
Sin médicos ni insumos, solo dos pacientes permanecen en condiciones inhumanas, durmiendo en el suelo y padeciendo sarna.
Un psiquiatra zuliano, con más de dos décadas de experiencia, ha compartido su indignación al enfrentar esta situación.
“Los pacientes están abandonados en la miseria, llenos de sarna y sin medicación. Este hospital ha sido remodelado varias veces, pero el área de psiquiatría sigue en el olvido”, lamentó el psiquiatra en anonimato.
Una realidad que duele, pero toca vivirla
A pesar de los anuncios del presidente Nicolás Maduro sobre la recuperación del Hospital General de Cabimas en 2024, el servicio de psiquiatría sigue inoperativo, evidenciando que la salud mental continúa siendo la “cenicienta” de la atención pública. Con una capacidad para 40 camas, la infraestructura del hospital, que incluye una sala de atar, lavandería y un salón de laborterapia, permanece en absoluto abandono.

Los dos pacientes que permanecen en el hospital son un claro reflejo del abandono institucional.
Uno de ellos, un hombre de 45 años con Síndrome de Down, carece de cédula; la otra interna es una mujer de 74 años, cuyos hijos la dejaron allí. Ambos dependen de las enfermeras para recibir alimentos y están expuestos a condiciones de vida deplorables.

Ante esta alarmante realidad, el psiquiatra se ha ofrecido para retomar el servicio de psiquiatría, dispuesto a seleccionar personal y encargarse del área de hospitalización.

