En una escalada significativa del conflicto, Ucrania y Rusia intercambiaron fuertes ataques aéreos durante la noche del martes, justo horas después de una llamada entre el expresidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin. Este intercambio de fuego se produce en un momento en que el Kremlin había acordado detener temporalmente los ataques a infraestructuras energéticas, pero sin llegar a firmar un alto el fuego más amplio.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia lanzó un total de 145 drones, 2 misiles balísticos y 4 misiles antiaéreos, apuntando a varias regiones, incluyendo Sumy, Odesa, Poltava, Dnipropetrovsk, Kyiv y Chernihiv. De estos, se logró derribar 72 drones.
Los ataques rusos afectaron la infraestructura civil, dañando un hospital en la región de Sumy y un sistema eléctrico crucial que alimenta los ferrocarriles en Dnipropetrovsk. A pesar de la falta de electricidad en algunas partes de la vía férrea, se confirmó que los trenes continúan operando con normalidad.
El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, condenó los ataques, afirmando: “Son este tipo de ataques nocturnos de Rusia los que destruyen nuestro sector energético, nuestra infraestructura y la vida normal de los ucranianos”. Zelensky subrayó la necesidad de mantener la presión sobre Rusia para lograr la paz.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia reportó haber derribado 57 drones lanzados por Ucrania durante la misma noche, con 35 de ellos interceptados sobre la región fronteriza de Kursk.
La situación sigue siendo tensa, y los ataques aéreos reflejan la complejidad del conflicto, así como las implicaciones geopolíticas de las conversaciones entre las potencias involucradas.
Con información de EFE

