El gobierno de Nicolás Maduro ha implementado una reducción temporal de la jornada laboral en la administración pública, limitando el horario a solo 13,5 horas semanales, ante la crisis de sequía y la escasez de energía.
A partir de este lunes, los empleados públicos trabajarán tres días a la semana, de 8 am a 12:30 pm, durante seis semanas, con la esperanza de que se solucione la crisis eléctrica.
Esta medida ha tomado por sorpresa a muchos venezolanos, quienes deben ajustar sus planes y compromisos. Sin embargo, el sector educativo no se verá afectado, ya que los maestros ya están dando clases solo tres veces a la semana por la falta de personal y los bajos salarios en el sector público.
Según Oscar Murillo, director de la ONG Provea, la generación eléctrica en Venezuela está «al 80% por debajo de su capacidad. La generación de energía y la transmisión siguen al límite por lo que las medidas de racionamiento vuelven como salvavidas».
La medida se aplicará ahora a todos los trabajadores de la administración pública. Representa un retroceso a la gran crisis energética que vivió el país hace diez años y a la epidemia del Covid 19 (2020 y 2022) cuando se restringieron las actividades laborales y sociales. «La reducción de la jornada laboral contraerá más la economía nacional», dijo el economista José Guerra.
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