En una reciente intervención durante el Consejo Nacional de Economía Productiva, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó como un «crimen» solicitar o apoyar sanciones económicas contra el país. Maduro destacó que estas sanciones, rechazadas por gran parte de la opinión pública venezolana, forman parte de una estrategia de actores que, según él, buscan dañar económicamente a Venezuela con el fin de obtener ventajas políticas.
Maduro también expresó su preocupación por la situación de los migrantes venezolanos, a quienes describió como víctimas dobles: primero, de las sanciones y la guerra económica que los obligó a abandonar el país, y luego de un estigma impuesto por el gobierno de Estados Unidos al vincularlos con actividades criminales. En ese sentido, comparó el trato hacia los migrantes venezolanos con la persecución histórica de los judíos por los nazis.
El mandatario subrayó su compromiso de combatir la especulación financiera y reiteró su apoyo al dólar de mercado, llamando a la reflexión a aquellos que fomentan el uso del dólar paralelo. Además, Maduro anunció una serie de medidas económicas, incluyendo la suspensión de impuestos a la producción primaria en los municipios, que entrará en vigor el 31 de marzo, como respuesta a las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos al petróleo venezolano.
Por último, el presidente venezolano destacó el crecimiento económico del país, respaldado por estimaciones del Banco Central de Venezuela, y reiteró que su gobierno está preparado para enfrentar cualquier escenario económico adverso.

