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¿Mito o realidad?: Cosas que no deberías hacer en Viernes Santo

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Cada año, el Viernes Santo se convierte en uno de los días más solemnes y significativos dentro de la Semana Santa, especialmente en países con una arraigada tradición católica como México.

Este día conmemora la crucifixión y muerte de Jesucristo, y con él, se revive el dolor, el sacrificio y el silencio que marcaron ese momento clave en la historia del cristianismo. No es solo un feriado religioso: es una jornada de reflexión profunda que ha generado, con el tiempo, una serie de prácticas y prohibiciones que muchas personas aún respetan, ya sea por convicción, por costumbre o por fe.

Nada de fiestas ni celebraciones

Una de las normas no escritas más extendidas en la tradición del Viernes Santo es evitar cualquier ambiente festivo. Salir de fiesta, ir a bares, escuchar música a alto volumen o participar en reuniones sociales alegres se considera inapropiado. El motivo es claro: se trata de un día de luto y recogimiento espiritual. Para los creyentes, es un momento para pensar en el sacrificio de Jesús y vivirlo en silencio, no en celebración.

Quedarse en casa es sinónimo de respeto

Aunque no existe una prohibición formal, muchas personas evitan salir de casa ese día, salvo por motivos importantes como el trabajo. Según la creencia popular, salir sin necesidad en Viernes Santo puede traer mala suerte o incluso provocar accidentes. En tiempos pasados, era común que pueblos enteros cerraran sus calles durante las procesiones, promoviendo un ambiente de quietud y respeto. Hoy, ese eco cultural aún se siente en muchas comunidades.

Evitar peleas, discusiones o malos pensamientos

Otra recomendación que muchos siguen es mantener la paz interior y evitar conflictos. Levantar la voz, discutir o expresar ira va en contra del espíritu de este día. La tradición dice que discutir en Viernes Santo puede atraer malas energías o provocar que ese sentimiento negativo se extienda por el resto del año. Es un llamado a la calma, a la reconciliación y al perdón, en sintonía con el mensaje de amor que representa el sacrificio de Cristo.

Nada de violencia

Curiosamente, otra práctica que ha cobrado fuerza es evitar películas violentas o de terror durante el Viernes Santo. Aunque pueda parecer una superstición moderna, muchas personas creen que consumir este tipo de contenidos altera el estado de recogimiento que se busca mantener.

Además, existe la creencia de que ver violencia o terror ese día puede “abrir puertas” espirituales no deseadas, pues es un día de gran carga emocional y simbólica entre el bien y el mal.

Adiós a la carne roja, bienvenida la sencillez

La abstinencia de carne roja es quizás la costumbre más conocida del Viernes Santo. La Iglesia Católica recomienda el ayuno y la abstinencia como formas de penitencia, sugiriendo en su lugar comidas sencillas, como pescado o vegetales. Más allá del dogma, esta práctica tiene un fuerte valor simbólico: renunciar al placer y al exceso como una muestra de humildad y conexión espiritual.

¿Religión o costumbre popular?

Muchas de estas prácticas no están escritas en ningún catecismo ni forman parte de la doctrina oficial de la Iglesia, pero han sobrevivido al paso del tiempo gracias a la tradición oral y al respeto por lo sagrado.

Algunas personas las siguen por fe; otras, por respeto a lo que aprendieron de sus abuelos o padres. Lo cierto es que, aún hoy, el Viernes Santo conserva su carácter único como un día para detenerse, reflexionar y conectar con lo trascendente.

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