La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2024, elaborada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), reveló una leve mejoría en los niveles de pobreza en Venezuela durante los meses de junio y julio de este año. Sin embargo, los indicadores de vulnerabilidad social siguen siendo alarmantemente altos.
Según el estudio, el 73,2 % de los hogares venezolanos aún se encuentra en situación de pobreza de ingresos, es decir, sin recursos suficientes para cubrir necesidades básicas. Aunque representa una reducción de 9,6 % con respecto a 2023, sigue siendo una cifra considerable. La pobreza extrema —cuando los ingresos no alcanzan ni siquiera para alimentarse— cayó de 50,5 % a 36,5 %, lo que implica 600 mil hogares menos en esta categoría en comparación con el año anterior.
En términos de pobreza multidimensional, que considera factores como educación, salud, vivienda, empleo y servicios, la mejora fue mínima: apenas bajó de 58,9 % a 56,5 %.
El informe también refleja una leve disminución en la percepción de inseguridad alimentaria: 78,1 % de los encuestados manifestó temor a quedarse sin alimentos, frente al 82,7 % en 2023. Asimismo, 41,1 % aseguró que en algún momento se quedaron sin comida en casa, una caída del 4,1 %.
No obstante, la ENCOVI advierte que más del 50 % de los hogares tiene al menos dos condiciones de vulnerabilidad, siendo los servicios públicos, la salud y la educación los factores más críticos, superando incluso al ingreso.
La investigación, basada en una muestra de 2.490 hogares, alerta sobre el círculo vicioso entre pobreza y vulnerabilidad, e insiste en que la calidad de vida en Venezuela sigue en riesgo, especialmente entre los sectores más pobres.

