La euforia desbordada de los aficionados del Liverpool durante la reciente conquista del título de la Premier League dejó huella no solo en la historia del club, sino también en la tierra. Según un estudio realizado por la Universidad de Liverpool, los saltos y celebraciones en Anfield generaron movimientos sísmicos detectables, convirtiendo el estadio en un inesperado epicentro de actividad geológica.
El gol de Alexis Mac Allister, que puso a los Reds 2-1 por delante y prácticamente selló el campeonato, fue el más potente en términos sísmicos, alcanzando un registro de 1,74 en la escala de Richter. Le siguieron el tanto de Mohamed Salah (1,6), un autogol de Destiny Udogie (1,35), y el gol de Cody Gakpo (1,03). El tanto de Luis Díaz, inicialmente anulado, marcó apenas 0,64.
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— Liverpool FC (@LFC) April 27, 2025
“El entusiasmo de los aficionados fue tan intenso que literalmente movió la tierra”, explicó el profesor Ben Edwards, uno de los responsables del estudio. Por su parte, la doctora Farnaz Kamranzad destacó el valor simbólico de estos fenómenos: “Cada celebración deja una huella sísmica de alegría colectiva, una marca que permanecerá en la memoria del planeta mucho después del pitido final”.
Aunque los movimientos no fueron perceptibles en el estadio, el análisis evidencia cómo la pasión por el fútbol puede trascender los límites del deporte y sacudir —literalmente— los cimientos de una ciudad.

