La «policrisis» enquistada en Cuba en los últimos cinco años ha ensanchado progresivamente las desigualdades sociales a lo largo de las fracturas económica, racial, territorial, de edad y de género, explican en una entrevista conjunta a EFE tres sociólogos cubanos.
Ese fenómeno genera tensiones en un país caracterizado durante décadas por un gran igualitarismo, y el Gobierno debe darle respuesta con nuevas recetas, argumentan estos expertos del estatal Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS).
«La desigualdad es el principal efecto de la policrisis», asegura Enrique Gómez Cabezas, coordinador del Grupo de Política Social y Desigualdades.
Las carencias y dificultades en múltiples ámbitos se yuxtaponen, enmarañan y retroalimentan, e impiden intuir una solución hasta donde alcanza la vista.
Los apagones de hasta 20 horas diarias paralizan fábricas, oficinas, cultivos y hogares; el transporte público se detiene sin combustible; faltan balitas (cilindros) de gas para cocinar; las farmacias están casi vacías; se racionan productos básicos como el pan… Es una «cotidianidad de carencias», según Gómez Cabezas.
EFE
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