Una nueva tormenta política sacude a la oposición venezolana tras revelarse una presunta malversación de 322.544.350 dólares pertenecientes al Banco Central de Venezuela (BCV), fondos que estaban resguardados desde 2019 en la Reserva Federal de Nueva York.
La denuncia fue formulada por el economista Francisco Rodríguez, doctorado en Harvard, quien dio a conocer un informe basado en documentos internos del llamado BCV Ad Hoc, entidad creada por la oposición tras el reconocimiento internacional del Gobierno Interino de Juan Guaidó.
Según el reporte, ese dinero habría quedado canalizado como préstamos directos al Ejecutivo interino, sin estar sujetos a ningún tipo de control institucional. A diferencia de entes como PDVSA Ad Hoc —que cuenta con ingresos de filiales extranjeras— el Gobierno Interino no tenía fuentes propias de financiamiento, por lo que habría utilizado esos recursos para su funcionamiento regular.
Rodríguez advierte que esta práctica podría transgredir el artículo 320 de la Constitución venezolana, que prohíbe expresamente que el BCV financie al Ejecutivo nacional. La falta de supervisión y rendición de cuentas, señaló, contribuye a “prácticas opacas” que han quedado fuertemente cuestionadas por organizaciones civiles.
El economista sostiene que este manejo discrecional de los activos bloqueados “no solo podría constituir una ilegalidad constitucional, sino también un nuevo episodio de descomposición institucional dentro del aparato opositor”.
Las reacciones han resultado inmediatas. Voces críticas dentro del mismo sector opositor han solicitado acciones judiciales independientes, mientras sectores de la sociedad civil exigen auditorías internacionales sobre todos los fondos públicos en el extranjero, sin importar qué facción los administre.
Con información de EN
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