Florida inauguró este martes, 1 de julio, un nuevo centro de detención para inmigrantes en los Everglades, levantado en menos de dos semanas pese a las protestas de los residentes y la confusión reinante entre las autoridades locales. El nombre que eligió el Gobierno del Estado para el centro, Alligator Alcatraz, parecía diseñado para captar la atención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en efecto mostró su agrado por la iniciativa.
El mandatario viajó para asistir a la inauguración mientras, en Washington, el Senado terminaba de debatir y aprobaba su ley fiscal, a la que ha llamado “grande y hermosa”, que prevé más fondos para impulsar su ofensiva contra la inmigración.
Antes de salir de Washington para inspeccionar el nuevo centro, el presidente Trump bromeó ante la prensa sobre los futuros residentes de la prisión: “Les vamos a enseñar cómo huir de un caimán si se escapan”. “No corran en línea recta. Corran así”, dijo mientras movía la mano en forma de zigzag. “¿Y saben qué? Sus probabilidades aumentan alrededor de un 1%”.
Cuando llegó a Alligator Alcatraz, pasadas las 11 de la mañana hora local, para recorrer las instalaciones junto al gobernador del Estado, Ron DeSantis, el presidente comentó que DeSantis había hecho un trabajo “hermoso” con el centro de detención y agregó que Florida podría ser un modelo para el resto del país. “No dejen que Florida sea el único Estado”, señaló, por su parte, DeSantis. “Creo que esto es un modelo, pero necesitamos que otros Estados también den un paso al frente”.
El País
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