El escándalo por presunto vínculo con prostíbulos y contratación de escorts dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha escalado hasta salpicar al presidente Pedro Sánchez, generando una fuerte crisis política que erosiona el respaldo femenino hacia su gobierno.
Todo comenzó con el llamado caso Ábalos, donde el exministro y su asesor, Koldo García, fueron señalados por viajar con acompañantes contratadas, incluso en viajes oficiales. Una de ellas, Jessica Rodríguez, declaró haber cobrado 1.500 euros diarios por asistir a más de 30 viajes entre 2018 y 2020, y vivió en un apartamento de lujo que, según sospecha, le pagaba Ábalos.
La polémica tomó un nuevo rumbo cuando el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez en el Congreso de ser “partícipe a título lucrativo del negocio de la prostitución”, por presuntos vínculos de su fallecido suegro, Saturnino Gómez, con saunas donde se ejercía la prostitución.
Además, la diputada Ester Muñoz vinculó a la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, con la gestión de esos locales, afirmando incluso que allí se explotaba sexualmente a inmigrantes. Hasta ahora no hay denuncias formales, pero el PP exige explicaciones en el Congreso.
Según el CIS, la intención de voto de mujeres simpatizantes del PSOE cayó de 26 % a 19 %, reflejando el impacto en la narrativa feminista del Ejecutivo. El presidente ha pedido perdón y plantea expulsar del partido a quienes consuman prostitución.
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