La primera dama de Venezuela, Cilia Flores, acaparó la atención el pasado fin de semana tras aparecer en un acto público junto a Nicolás Maduro vistiendo un cárdigan azul pálido de la marca italiana Gucci, valorado en 980 euros, equivalentes a unos 1.153 dólares.
El atuendo de Flores, descrito como una pieza de algodón de alta costura con cuello redondo y detalles en rombos con el icónico logo “GG”, eclipsó el mensaje político de Maduro, quien insistía en un nuevo llamado a la “unión” nacional.
Durante la transmisión, el mandatario mostró una imagen de la Virgen de Altagracia, obsequio recibido desde República Dominicana, al tiempo que agradeció a la persona que la hizo llegar. “Le agradezco a la persona muy especial, muy especial para nosotros, que nos envía la Virgen de Altagracia, protectora del pueblo dominicano”, expresó.
No obstante, el detalle religioso pasó a un segundo plano frente al lujoso vestuario de Flores, lo que generó comentarios en redes sociales debido a la marcada contradicción entre el discurso oficial y la ostentación de la prenda.
En el mismo espacio, Maduro también se refirió al despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, donde advirtió que la región debe mantenerse “libre de odios, guerras y violencia”.
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