Un hombre decidió llevar la política hasta su piel: se tatuó en la pierna la imagen de Nicolás Maduro con antifaz y audífonos, representado como un prisionero, y la foto del tatuaje se volvió viral en redes sociales.
La imagen no tardó en generar reacciones. Muchos usuarios la celebraron como una forma de protesta y hartazgo, interpretando el diseño como una expresión de lo que piensan muchos pero pocos se atreven a mostrar. Otros, sin embargo, la condenaron, calificándola de burla u odio, y advirtieron que traspasa ciertos límites.
Este tipo de manifestaciones gráficas se han convertido en parte del debate digital que rodea la detención de Maduro y la saturación de contenidos incluyendo memes e imágenes manipuladas tras la captura del líder venezolano por fuerzas estadounidenses en días recientes.


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