El director ejecutivo adjunto del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Carl Skau, advirtió que si la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se prolonga hasta junio, 45 millones de personas más podrían sumarse a los 319 millones ya afectados por la crisis alimentaria mundial.
El conflicto ha afectado las operaciones del PMA, generando un encarecimiento del 18 %, retrasos en envíos de ayuda y mayores costos por el aumento del combustible. El estrecho de Ormuz, clave para transportar petróleo y fertilizantes, se ha convertido en un cuello de botella que encarece suministros y amenaza la producción agrícola, sobre todo en África subsahariana.
Países como Somalia y Kenia, dependientes de fertilizantes importados del Golfo, podrían enfrentar malas cosechas y gastos más altos para los agricultores. Skau advirtió que millones de familias en África y Asia sin acceso estable a alimentos podrían sufrir gravemente si la crisis continúa.
El PMA recordó que el 75 % de la inseguridad alimentaria mundial proviene de conflictos armados, desastres naturales o eventos climáticos extremos, y alertó que esta situación podría convertirse en la mayor crisis humanitaria desde la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania en 2022 si no se actúa con urgencia.
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