Un potente sismo de magnitud 7,8 sacudió este lunes el sur de Filipinas, dejando un saldo preliminar de 31 fallecidos, 134 heridos y una docena de desaparecidos. Considerado el movimiento más fuerte en el país desde 1976, el evento provocó el colapso de edificios y deslizamientos de tierra en toda la región.
El desastre se agravó con una serie de réplicas de hasta 6,4 de magnitud, que han obstaculizado las labores de rescate y mantienen a la población en alerta. Aunque inicialmente se activó una alerta de tsunami para Filipinas, Indonesia y Malasia, la amenaza fue descartada horas después.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. ha desplegado equipos militares y de emergencia para encabezar las operaciones de búsqueda y auxilio en las zonas más afectadas. Las autoridades continúan evaluando los daños materiales mientras la prioridad se centra en el rescate de las personas atrapadas bajo los escombros.
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