Vienen de vuelta a la casa
de donde nunca debieron partir.
Quien ha desafiado
rayas y fronteras,
con sus pies todavía
anda surcando historias.
Con la libertad
como bandera,
por ríos caudalosos y
montañas indomables,
se fueron un día.
Vienen de marchar,
firmes e incansables.
Ahora traen
corazones valientes,
tejedores de futuros,
en caminos presentes.
Nunca dirá de qué
fue hecho su dolor,
pero el horizonte
dibuja sueños olvidados.
Aún tras barrotes,
aún bajo la sombra,
la libertad es llama
que no se desmorona.
Es grito, es vuelo,
es canto valiente,
que rompe fronteras
y atraviesa el presente.
Quien un día los echó
sigue prodigando el mal,
aunque se ufane
de lo contrario
vomitando palabrerías
huecas.
La libertad,
estrella distante,
que brilla en sus ojos.
Con cada paso,
aunque vigilados,
sueñan con cielos
abierto.
Aquí nadie desmaya
porque que el futuro brota
en cada camino
de esperanza.
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