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‘La Mansión del Chowfan’: el arroz frito venezolano-cantones que conquista Madrid

‘La Mansión del Chowfan’: el arroz frito venezolano-cantones que conquista Madrid
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En el corazón del barrio Moncloa, un discreto cartel negro con letras doradas marca la entrada de La Mansión del Chowfan, un restaurante que ofrece mucho más que cocina asiática: allí se sirve la historia migrante de dos culturas que se cruzaron en Venezuela y hoy florecen en España.

Robert González Chang y su esposa Andrea Pérez son los creadores de este concepto gastronómico que fusiona la tradición cantonesa con los sabores criollos venezolanos. Lo que comenzó como un humilde puesto de comida callejera en la “calle del hambre” de Caracas, hoy se ha transformado en dos locales en Madrid que rinden homenaje al mestizaje cultural.

“El arroz es nuestro plato estrella”, cuenta Andrea. “Nos preguntan por qué sabe diferente, y la clave está en la sazón: más proteína, otro color, otro estilo”.

La carta incluye platos emblemáticos como arroz frito con jamón, lumpias generosas, costillas agridulces y chop suey, que despiertan recuerdos en muchos comensales, especialmente de la diáspora venezolana. Pero no solo ellos llenan las mesas. “Vienen colombianos, dominicanos, filipinos… incluso chinos curiosos por probar nuestro ‘arroz chino venezolano’”, señala Pérez entre risas.

La historia familiar de Robert se remonta a sus abuelos, inmigrantes chinos procedentes de Enping, Cantón, parte de las olas migratorias que entre los siglos XIX y XX llevaron a cerca de 400.000 personas de origen chino a Venezuela, según datos del historiador Jesús Camejo. Él creció entre arepas, salsa de soya y novelas de RCTV, y hoy canaliza esa identidad híbrida a través de la cocina.

El primer restaurante fue inaugurado en Vallecas en 2020. Ahora, desde su segundo local en Moncloa, reciben mensajes desde otras ciudades como Barcelona, Valencia o Galicia, pidiéndoles que expandan el proyecto.

Aunque no descartan crecer, Robert y Andrea se enfocan en mantener la calidad que los define. “Al principio fue duro, pero cuando haces algo con amor, se nota”, afirma ella.

La Mansión del Chowfan no es solo un restaurante: es un pedazo de memoria servida en plato caliente.

Con información de EFE

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