
La falta de vivienda, el desempleo y la detención de su esposo obligaron a la mujer a presentarse ante ICE junto a sus tres hijos con el único fin de regresar a su país de origen.
La cruda realidad económica, la falta de empleo y la imposibilidad de acceder a una vivienda digna llevaron a una madre venezolana, con un embarazo de siete meses, a tomar una decisión límite: entregarse voluntariamente junto a sus tres hijos menores de edad ante las oficinas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el estado de Colorado, solicitando ser repatriada a Venezuela.
La ciudadana, identificada como Cecilia, optó por esta vía tras semanas de extrema precariedad. Su situación se tornó crítica luego de la detención de su esposo por parte de las autoridades migratorias, un hecho que desencadenó la pérdida de su empleo y la dejó sin los ingresos necesarios para costear los $800 mensuales que pagaba por el alquiler de una habitación. Ante el riesgo inminente de quedar en situación de calle, vio en los organismos de detención la única alternativa para retornar a su hogar.

