La Casa Blanca aplicó medidas migratorias contra el entorno de Daniel Ortega. La decisión responde a las constantes denuncias de persecución política en el país centroamericano.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunció la suspensión de visas a más de 100 funcionarios públicos nicaragüenses. Durante su declaración, el jefe de la diplomacia calificó directamente al presidente Daniel Ortega y a la vicepresidenta Rosario Murillo como «enemigos de la humanidad» debido a sus políticas represivas.
Esta reacción de Washington se desató tras confirmarse el fallecimiento de Brooklyn Rivera, un conocido líder indígena y activista de oposición. Con este movimiento, el Gobierno estadounidense busca presionar a los sectores políticos y policiales que respaldan los abusos contra los ciudadanos disidentes.
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