Durante el inicio del año escolar este 14 de septiembre, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ofreció un discurso triunfalista prometiendo la recuperación de 1.500 planteles y el cumplimiento de 200 días de clase, al tiempo que admitió que 11 escuelas se desplomaron y casi 1.017 sufrieron severas afectaciones tras un reciente doblete sísmico.
A pesar de confirmar que más de 86.000 estudiantes debieron ser reubicados por la destrucción edilicia, la vocera estatal intentó desviar la atención de la vulnerabilidad infraestructura atribuyendo el esfuerzo al Estado y prometiendo «plena escolaridad». Sin embargo, el anuncio pone en evidencia la falta de mantenimiento preventivo previo al desastre y la improvisación institucional, en un sistema educativo ya castigado por la deserción y la precariedad de los servicios básicos.

