Su misión es investigar, estudiar y divulgar los conocimientos que son basamento de la zulianidad y la venezolanidad, las tradiciones y la vida de los hijos ilustres que engrandecieron la identidad zuliana. Incluye el estudio y divulgación de los pueblos indígenas y afrodescendientes, abrazando la diversidad étnica de la región.
Su estructura contempla la Asamblea de Individuos de Número como máxima autoridad, una Junta Directiva electa cada dos años y veinticinco Individuos de Número, quienes ocupan sillones numerados, según la tradición de las academias clásicas. El Anuario de la Academia es un instrumento de desarrollo intelectual y científico, espacio para que investigadores de la Academia, la región y el país divulguen trabajos terminados o en desarrollo, presenten artículos sobre historia zuliana, fomenten nuevas ideas, intercambien experiencias y aporten al conocimiento histórico y de las ciencias sociales.
Desde 1977, la Academia ha sido presidida por Manuel Matos Romero, Ángel Emiro Govea, Guillermo Ferrer, Pedro Alciro Barboza de la Torre, Orlando Arrieta Meléndez, Kurt Nagel Von Jess, Gastón Montiel Villasmil, Hermann Petzold Pernía, Ernesto García MacGregor, Vinicio Nava Urribarrí, Tito Balza Santaella, Julio Portillo Fuenmayor, Alfredo Rincón, Jorge Sánchez Meleán, Jesús Ángel Semprún Parra, Édixon Ochoa Barrientos, Lucrecia Morales García y actualmente, Juan Carlos Morales Manzur.
Por qué es vital esta institución. Porque la Academia es más que un archivo: es la conciencia crítica de la región. En un mundo que corre hacia el futuro sin mirar atrás, cumple el papel de faro, iluminando el camino recorrido para no tropezar con las mismas piedras. Sus objetivos incluyen el estudio del origen del pueblo zuliano, sus tradiciones, los hechos resaltantes del pasado y del presente, sus valores humanos y la permanente actualización del acervo histórico y geográfico de la región, impulsando los valores de la zulianidad.
Nuestra Academia vela por ese legado. Entre libros y documentos, los académicos tejen el relato de un pueblo que se niega a olvidar. Porque la historia no es solo el pasado; es el cimiento sobre el cual se construye el desarrollo social y cultural de los ciudadanos en el presente y hacia el futuro. El Zulia necesita de esta vigilia. Necesita de esta casa para que, desde la Plaza Bolívar, al lado del Palacio de las Águilas, siga contándonos quiénes fuimos para ayudarnos a entender quiénes queremos ser hoy y mañana.
¡Felices cincuenta años, Academia de Historia del Estado Zulia!

