La empresa petrolera estadounidense Chevron está en negociaciones con el gobierno de Estados Unidos para obtener una nueva licencia que le permita continuar sus operaciones en Venezuela más allá del 27 de mayo de 2025. Esta situación surge tras la revocación de la Licencia 41, anunciada por el presidente Donald Trump a finales de febrero, que limitaba las actividades de Chevron en el país.
Con la implementación de la Licencia 41A, Chevron tenía un plazo hasta el 2 de abril para retirarse de Venezuela. Sin embargo, tras un intenso «lobby», la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro reemplazó la Licencia 41A por la 41B, extendiendo el periodo de operaciones hasta finales de mayo.
Chevron argumenta que su presencia en Venezuela es crucial para poder cobrar las deudas que el país tiene con la compañía. La empresa confía en que, a través de sus gestiones, podrá asegurar una nueva licencia que le permita seguir operando en el país a pesar de las sanciones impuestas a la estatal Pdvsa.
La situación actual refleja las tensiones entre las políticas estadounidenses y las necesidades económicas de la industria petrolera en Venezuela, un tema que continúa generando un amplio debate en el ámbito internacional.

