Por Douglas Zabala – La Constitución Federal de 1811, aprobada el 21 de diciembre de ese año, marcó un hito en la historia de Venezuela al establecer el derecho al sufragio. El artículo 26 declaraba que todo hombre libre tendría derecho de voto en las Congregaciones Parroquiales, siempre y cuando fuese ciudadano de Venezuela. Además, el artículo 39 subrayaba que el acto de elección parroquial y electoral debía ser público.
De allí en adelante los venezolanos hemos hecho esfuerzos por dirimir nuestros conflictos políticos a través de la vía electoral; y por esa razón, en la Constitución de 1830, estableció en su Artículo 13: “Todos los venezolanos pueden elegir y ser elegidos para los destinos públicos, si están en el goce de los derechos ciudadanos”.
Nuestro afán democrático también se verá reflejado en la Constitución Nacional de 1857. Al respecto, en su artículo 12, se avanzó en los requerimientos para el goce de los derechos ciudadanos. Ya no será exigida la odiosa condición de ser latifundista o tener bienes de fortuna. Al igual, se estableció el derecho al voto a partir de los 18 años de edad.
La institución del voto universal, directo y secreto para elegir las autoridades de la República, quedará plasmada definitivamente en la Constitución de 1947 en su Artículo 79: La soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce mediante el sufragio y por órgano de los Poderes Públicos. Y la vigente constitución en su Artículo 5 nos ratifica ese mismo principio de soberanía.
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Este compromiso con la transparencia y la participación ciudadana ha sido una piedra angular en la historia democrática de Venezuela. Solo Nicolás Maduro, con su pretendido desconocimiento de la victoria abrumadora de Edmundo González, se ha atrevido a irrumpir con nuestra vocación democrática.
Desde sus inicios, la nación ha valorado profundamente el derecho de los ciudadanos a participar en elecciones libres y justas, asegurando que la voluntad del pueblo sea respetada y honrada. Solo así se puede honrar el legado democrático de la Constitución de 1811 y asegurar un futuro justo y libre para Venezuela.

