Una ola de rechazo e indignación se ha levantado contra la ministra de Turismo del régimen, Daniela Cabello, luego de sus controvertidas declaraciones en las que intentó minimizar los devastadores efectos de los recientes eventos naturales en el estado La Guaira.
Durante sus intervenciones, Cabello afirmó que únicamente el «8,5 % del estado resultó afectado», asegurando que el 91,5 % restante se encuentra «intacto, hermoso y 100 % operativo». La funcionaria instó a la ciudadanía a «ponerse el traje de baño e ir a la playa» bajo la premisa de mostrar «solidaridad» con el sector económico local, un discurso que ha sido calificado por la población como desconectado, frívolo e insensible.
Habitantes de la ciudad costera han criticado duramente el afán del régimen por maquillar la crisis para proyectar una imagen de normalidad, mientras miles de familias continúan esperando atención real, ayuda humanitaria y soluciones a las pérdidas materiales sufridas durante la emergencia. Para los afectados, pretender disfrazar el turismo playero como un acto de solidaridad invisibiliza el dolor de las víctimas y evidencia la falta de empatía gubernamental ante el sufrimiento de las comunidades golpeadas.

