El 6 de abril de 1964, un fatídico accidente marcó la historia de Maracaibo y de todo el Zulia. El majestuoso Puente sobre el Lago, símbolo de progreso y puerta de entrada a la Tierra del Sol, sufrió un colapso que dejó a los zulianos sumidos en la angustia.

Apenas dos años después de su inauguración, el puente se convirtió en el escenario de una tragedia cuando el tanquero Esso Maracaibo, que había perdido el rumbo, chocó contra las pilas 31 y 32, derribando 634 metros de su estructura.

Los zulianos, con lágrimas en los ojos, se congregaron en la cabecera del puente, ansiosos por conocer su estado.
La prensa local informaba que la obra estaba fuera de peligro y que se recuperaría, pero el dolor por la pérdida era palpable. En el momento del accidente, cuatro vehículos que transitaban por la zona cayeron desde una altura de aproximadamente cuarenta metros, resultando una perdida de siete vidas.
La empresa Creole se comprometió a cubrir los gastos de reconstrucción del puente, y los trabajos comenzaron de inmediato bajo contrato con el consorcio constructor original. Mientras tanto, los ferrys se activaron para atender el tránsito vehicular que había dependido de esta emblemática estructura vial.
El tanquero, que había zarpado del terminal de La Salina con destino a Aruba y transportaba 236 mil barriles de petróleo, había sufrido un cortocircuito en la caja de conexiones del turbo generador, lo que provocó el accidente.
El presidente Raúl Leoni estableció un plazo de seis meses para la reparación de los daños, que ascendieron a 30 millones de bolívares. Finalmente, el 30 de octubre de 1964, la espectacular obra de ingeniería fue reabierta al público.
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