Edmundo González, candidato presidencial de la oposición venezolana, regresó de su reciente visita al Parlamento Europeo con el prestigioso premio Sájarov a la libertad de conciencia, pero aún enfrenta el desafío de lograr el reconocimiento formal como presidente electo por parte de los países de la Unión.
Europea antes de la ceremonia de traspaso de mando el 10 de enero. A pesar de su intenso cabildeo en Bruselas y Estrasburgo, González no ha conseguido que las capitales europeas respalden su legitimidad, a pesar de que existe un consenso sobre la falta de legitimidad del régimen de Nicolás Maduro.
La oposición venezolana ha reclamado insistentemente la publicación de las actas electorales del 28 de julio, que, según sus informes, muestran una clara victoria para González.
Sin embargo, el recuerdo del reconocimiento fallido de Juan Guaidó como presidente «encargado» en 2019 ha llevado a una reticencia en el apoyo internacional hacia González. A pesar de la presión de grupos políticos, como el Partido Popular español, y el respaldo del expresidente Felipe González, la mayoría de las capitales europeas han mantenido silencio.
Hasta ahora, solo Italia, tras el reconocimiento de Estados Unidos, ha declarado públicamente a González como «presidente electo». También, este reconocimiento sigue siendo más simbólico que práctico, ya que, a diferencia de Guaidó, estos países aún no han establecido una diplomacia oficial con el presidente electo y Caracas.
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