La intendente del Sedemat, Marielene Huerta, anunció que los comerciantes marabinos le adeudan más de 7 millones de dólares al municipio. Según la funcionaria, se han detectado a más de 8.000 contribuyentes en situación «irregular» y ya se han emitido casi 5.700 notificaciones a negocios que no han realizado su declaración correspondiente.
Lo que el discurso oficialista olvida mencionar es la odisea diaria que enfrenta el sector comercial para mantener sus puertas abiertas. Mientras la administración municipal se despliega con afán recaudador e inspecciones agresivas, los comerciantes de Maracaibo deben lidiar con racionamientos eléctricos de más de 6 horas diarias, plantas de combustible costosas, fallas en la conectividad para procesar pagos y un consumo interno aplastado. La paradoja tributaria es evidente: el Estado exige puntualidad y dólares a un sector productivo al que le niega los servicios públicos más elementales para poder trabajar.

