Un padre argentino rifó su automóvil Ford Ka año 1999, el cual utilizaba diariamente como herramienta de trabajo, con el objetivo de recaudar los fondos necesarios para costear una operación quirúrgica urgente de su hijo.
El caso tomó un giro sorpresivo cuando el ganador del sorteo, tras conocer la situación y la necesidad de la familia, decidió devolver el vehículo al padre en un gesto de solidaridad y empatía. La acción permitió que el hombre conservara su medio de sustento tras asegurar los recursos para la salud de su hijo.

