En la pequeña isla de Ormuz, ubicada en el estratégico estrecho que une el golfo Pérsico con el golfo de Omán, se ha observado un fenómeno natural que deja sin aliento a locales y turistas: la arena y el mar adquieren un intenso color rojo, creando un contraste hipnótico con el azul del agua y el cielo.
El responsable de este espectáculo es el óxido de hierro, un mineral abundante en el suelo de la isla, conocido como gelak. Este componente no solo es utilizado en las actividades artesanales de la región, sino que también tiene aplicaciones limitadas en la gastronomía local.
Durante las lluvias, los sedimentos ricos en hierro se arrastran desde las zonas altas hasta la costa, mezclándose con el agua del mar. Este proceso tiñe la orilla y las olas de un rojo carmesí, generando lo que muchos describen como una “marea de fuego” que transforma por completo el paisaje.
El fenómeno ha captado la atención en redes sociales, donde videos e imágenes del lugar se han vuelto virales, provocando asombro y fascinación entre quienes visitan por primera vez la playa de Ormuz.
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