Cúcuta, la principal ciudad fronteriza de Colombia con Venezuela, enfrenta una creciente crisis de violencia originada en el departamento de Norte de Santander, particularmente en la región del Catatumbo. La situación ha empeorado tras recientes ataques atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN), que han dejado un saldo de heridos y una sensación de inseguridad entre los habitantes.
En la noche del jueves, un grupo de desconocidos dinamitaron el peaje de Villa del Rosario, causando heridas a cinco personas y atacando también tres puestos policiales. Estas acciones han generado preocupación entre las autoridades locales, quienes advierten de la «zozobra y dificultades» que enfrenta la población, según el gobernador William Villamizar.
Los ataques coinciden con la declaración de guerra del ELN contra el Frente 33 de las disidencias de la FARC, lo que ha resultado en al menos 63 muertes en el Catatumbo y ha desplazado a aproximadamente 85,000 personas. Wilfredo Cañizares, director de la ONG Fundación Progresar, señaló que la crisis humanitaria en el Catatumbo ha repercutido en Cúcuta, que ha recibido un flujo significativo de desplazados.
Los recientes atentados son considerados por analistas como parte de una campaña del ELN para demostrar su capacidad de desestabilización tras la suspensión de los diálogos de paz con el gobierno colombiano. La guerrilla ha establecido una notable presencia en la región y ha utilizado su influencia para llevar a cabo acciones violentas.
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En respuesta a la escalada de violencia, las autoridades locales han implementado un toque de queda y han suspendido las clases en Cúcuta y sus alrededores. El alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, ha declarado que no permitirán que la ciudad seatomada por grupos armados y ha enfatizado la necesidad de garantizar la seguridad de sus habitantes.
La situación en Cúcuta se convierte en un nuevo frente de batalla en la lucha contra el narcotráfico y la violencia asociada, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la expansión de la violencia desde el Catatumbo hacia áreas urbanas.
Con información de EFE

