La crisis política en Nepal alcanzó un punto crítico este martes con la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli, luego de dos días de violentas protestas encabezadas por la llamada «Generación Z», que exige el fin de la corrupción y el respeto a la libertad digital.
Oli, del Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado), anunció su dimisión tras reconocer la “situación extraordinaria” que atraviesa el país. El mandatario había asumido en julio de 2024, pero ya había ocupado el cargo en tres periodos anteriores.
Las manifestaciones, que iniciaron por el veto a redes sociales como Facebook, Instagram, WhatsApp y X, derivaron en violencia extrema. Una veintena de jóvenes murieron durante los enfrentamientos, y las residencias de varios líderes políticos fueron incendiadas, incluida la del propio Oli en Balkot. Medios locales reportaron también ataques a las casas del ex primer ministro Pushpa Kamal Dahal y del ministro de Información, Prithvi Subba Gurung.
En un hecho que conmocionó al país, la exesposa de Oli, Jhalanath Khanal, fue arrastrada y quemada viva por manifestantes.
Además, el Parlamento de Nepal fue incendiado y el aeropuerto internacional de Katmandú sufrió interrupciones.
La ola de renuncias en el gabinete, incluyendo las de los ministros de Interior, Agricultura y Agua, aumentó la presión sobre el Gobierno. La policía respondió con cañones de agua, gases lacrimógenos e incluso fuego real, imponiéndose un toque de queda en Katmandú.
La Unión Europea condenó la represión y exigió investigar las muertes de forma independiente, además de un llamado al diálogo para proteger derechos fundamentales.
Lea también: Embarcación que trasladaba a Greta Thunberg hacia Gaza sufrió ataque con dron

