La desidia y el colapso absoluto de los servicios públicos bajo la administración de Delcy Rodríguez volvieron a quedar en evidencia tras la difusión de indignantes imágenes desde la Escuela de Tuturemos, en el estado Lara. En el plantel, los niños se ven obligados a recibir clases sentados sobre bloques de construcción debido a la absoluta falta de mobiliario escolar.
La precaria escena expone el trágico estado de la infraestructura educativa en el país, donde los salones carecen de condiciones mínimas y los estudiantes deben ingeniárselas entre escombros y pupitres destruidos. Esta cruda realidad se suma a recientes denuncias de liceos donde las secciones enteras deben esperar en los patios a que se desocupe alguna silla para poder tener acceso a las aulas.
Mientras la cúpula del régimen dilapida y desfalca los cuantiosos ingresos provenientes de la renta petrolera y la recaudación de impuestos en intereses partidistas y corrupción, las escuelas se caen a pedazos. La frase “¡No hay pupitres, tráiganse un bloque!” resume el abandono institucional al que la dictadura ha condenado a las futuras generaciones de venezolanos, hipotecando el futuro del país ante la mirada indolente de los responsables.

