La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) presentó este jueves su informe anual World Oil Outlook 2025, en el que pronostica que la demanda global de crudo seguirá en aumento durante las próximas décadas, alcanzando los 123 millones de barriles por día (mb/d) en el año 2050, a pesar del crecimiento de las energías renovables y los compromisos internacionales contra el cambio climático.
De acuerdo con el análisis, el alza estará principalmente impulsada por el desarrollo económico y el crecimiento poblacional en regiones como Asia, África y Medio Oriente, donde el proceso de industrialización continuará elevando las necesidades energéticas.
En cuanto a producción, los países que integran la Declaración de Cooperación (DoC), incluyendo a Venezuela, pasarán de producir 49,1 mb/d en 2024 a 64,1 mb/d para 2050. Esto representaría un incremento de su participación en el mercado petrolero mundial del 48 % al 52 %.
Durante la presentación del informe en Viena, el secretario general de la OPEP, Haitham Al Ghais, afirmó: “El mundo necesita más energía, no menos. No hay un pico en la demanda de petróleo a la vista”. También advirtió que serán necesarias inversiones globales por un total de 18,2 billones de dólares hasta 2050, de los cuales 14,9 billones se destinarán al segmento upstream, es decir, exploración y producción.
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Aunque la organización reconoce el avance de fuentes como la solar y la eólica, subraya que los hidrocarburos —especialmente el petróleo y el gas— seguirán siendo esenciales, manteniéndose por encima del 50 % en la matriz energética mundial en 2050. En contraste, se espera una significativa caída en la demanda de carbón.
El informe también destaca un ajuste en las políticas energéticas de países desarrollados como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, donde factores como la seguridad energética y los costos están redefiniendo la transición energética.
Finalmente, se prevé que las exportaciones de crudo entre regiones aumenten un 25 % para 2050, lideradas por Medio Oriente, cuyas ventas a Asia-Pacífico representarán la mitad del comercio mundial de petróleo y condensados.

