En un acto celebrado en Chontales, la Policía Nacional de Nicaragua juró lealtad al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, comprometiéndose a reprimir las voces disidentes en el país. El director de la policía, Francisco Díaz, afirmó que la fuerza policial trabajará para prevenir nuevos estallidos sociales, recordando las protestas de 2018 que resultaron en la muerte de entre 355 y 684 personas.
Díaz caracterizó las manifestaciones de 2018 como intentos de golpe de Estado orquestados por la administración de Donald Trump y diversas organizaciones no gubernamentales. En su discurso, juró proteger a Nicaragua de lo que describió como una «jauría internacional», reafirmando el compromiso de la policía de garantizar la paz y seguridad de la ciudadanía.
Recientemente, el Parlamento nicaragüense aprobó reformas constitucionales que incluyen la creación de la Policía Voluntaria, un cuerpo que, según críticos, fortalecerá la represión gubernamental. La Prensa ha calificado a este nuevo grupo como el «Ejército del Terror», comparándolo con los «colectivos» de Venezuela, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la erosión de los derechos civiles y políticos en Nicaragua.
La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos ha expresado su inquietud ante estas reformas, advirtiendo que podrían intensificar la represión en el país. La legalización de esta nueva estructura policial permitirá al régimen de Ortega y Murillo enfrentar con mayor contundencia a la oposición, lo que ha generado reacciones tanto a nivel local como internacional sobre el deterioro de la democracia y los derechos humanos en Nicaragua.

