Con una profunda tristeza y amor a flor de piel, Simón García recordó el último poema escrito por su novia, Mariana Upegui, días antes de la tragedia que arrebataría su vida.
Mariana formaba parte del grupo de 16 estudiantes del Liceo Antioqueño que perdieron la vida en el trágico accidente ocurrido en Segovia, Antioquia, cuando regresaban de su viaje de graduación.
Entre lágrimas, Simón compartió fragmentos del conmovedor poema, que se convirtió en un legado de amor y despedida. En sus versos, Mariana expresaba sus deseos más profundos, lanzando al viento sueños sobre viajes, milagros y suerte. Sin embargo, su único deseo tangible era uno solo: “amar y ser amada por ti”.
“Los demás piden viajes o milagros livianos, yo solo pido que tu corazón me quiera”, escribía Mariana en su poema. Cada palabra de ese texto, llena de ternura y anhelo, hoy se convierte en un recuerdo imborrable para Simón y para todos aquellos que conocen su historia.
El poema concluye con una promesa que resuena con fuerza y emoción: si tuviera mil vidas, en cada una pediría que él formara parte de sus realidades. Aunque Mariana ya no está físicamente, su amor perdura en esas palabras que marcaron un antes y un después en la vida de Simón. Un amor que no se apaga, que quedó inmortalizado en un poema que hoy trasciende el tiempo y el dolor.
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