La Corte Suprema de Brasil ha decidido, de manera unánime, enviar a juicio al expresidente Jair Bolsonaro por un presunto intento de golpe de Estado, junto a otros siete acusados, entre los que se encuentran altos mandos militares y exministros de su administración (2019-2022).
La Fiscalía presentó cargos graves, incluyendo «abolición violenta del Estado democrático de derecho, intento de golpe de Estado, implicación en organización criminal armada, daño calificado y deterioro de patrimonio».
El proceso judicial comenzó con la votación del juez instructor del caso, Alexandre de Moraes, seguido por los ministros Flávio Dino, Luiz Fux, Carmen Lúcia y Cristiano Zanin, todos ellos apoyando la decisión de llevar a cabo el juicio.
Bolsonaro, quien podría enfrentar una condena de hasta 40 años de prisión, no estuvo presente en la sesión del Supremo Tribunal Federal (STF) en Brasilia, a diferencia de su comparecencia en el día anterior.
Este juicio es visto como un hito histórico en un país aún marcado por la memoria de la última dictadura militar (1964-1985), periodo que el exmandatario ha expresado nostalgia.
Además, la Fiscalía expuso detalles escalofriantes sobre el presunto complot, que incluía la creación de un decreto para justificar un «estado de defensa» y planes para asesinar al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al juez Alexandre de Moraes. Sin embargo, el plan no se llevó a cabo debido a la falta de apoyo de los altos mandos del Ejército.
A pesar de las graves acusaciones en su contra, Bolsonaro se declara inocente y se considera un «perseguido político», mientras continúa siendo una figura prominente en la actual ola de extrema derecha en Brasil y en el mundo.
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