El próximo lunes 8 de septiembre de 2025, el majestuoso Teatro Baralt abrirá sus puertas para dar inicio a la undécima edición del Festival de Poesía de Maracaibo, bajo el lema: “Más allá que nunca diciendo la memoria”.
Más de cien poetas, provenientes de Venezuela y del mundo, se reunirán en esta celebración de la palabra, que durante una semana convertirá a Maracaibo en epicentro de la poesía contemporánea.
La ceremonia inaugural contará con las palabras del poeta Luis Perozo Cervantes, presidente del Movimiento Poético de Maracaibo, organización que ha sido el corazón de este festival desde sus inicios.
Uno de los momentos más esperados será el homenaje al poeta José Ángel Fernández Wuliana, cuya obra representa una voz fundamental en la poesía indígena contemporánea.
Este año, tendré el honor de presentar mi libro “Silentes, Distantes, Libertario” el jueves 11 de septiembre a las 3:00 p.m.
Acompañado por el prólogo de la poeta y cantautora falconiana Olga Díaz, actualmente residenciada en Bogotá.
Más que un evento cultural, el Festival de Poesía de Maracaibo es un acto de afirmación: una oportunidad para que el Teatro Baralt y su gente brillen con la fuerza de los versos que no se callan, que no se rinden, que transforman.
Aquí les dejo dos de mis poemas presentes en mi libro “Silentes, Distantes, Libertarios”.
PALABRA
Anda y dile que ahora cada
acto invisible será por el futuro.
Por ese pasillo universitario
en tiempos pasados
los vi anunciando que estaba
prohibido prohibir.
Ahora en este presente tardío
ya nadie osará desafiarnos
a callar nuestro accionar.
Ven a mi guarida improvisada
y te demostraré que cada verso
esta armado de valor y empeño.
Que no nacimos para el silencio,
sino para la palabra que transforma.
AUSENTE
Desde esta plaza
de nuestro pueblo hermano
anunciamos nuestra tempestad.
Desde aquí nos alzamos
quienes no nos hemos rendidos.
Volveremos cantando con
el pecho abierto.
Con himnos que no piden permiso.
Con cantares que no temen al silencio.
Ya no habrá miedo en las miradas.
Volveremos como río desbordado,
como pueblo que se sabe libre
y se cansó de estar ausente.
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