El «zar de la frontera» de la administración Trump, Tom Homan, anunció que los vuelos de deportación de migrantes venezolanos desde Estados Unidos a Venezuela comenzarán en un plazo de 30 días. Esta noticia marca un cambio significativo en la política migratoria entre ambos países, luego de que se alcanzara un acuerdo con el régimen de Nicolás Maduro.
Homan detalló en una entrevista que este plan se implementa tras la liberación de seis estadounidenses detenidos en Venezuela, lo que facilitó el diálogo entre las autoridades estadounidenses y el gobierno de Maduro. A cambio de aceptar los vuelos de deportación, Maduro propuso un programa de préstamos para los migrantes que regresen, con un presupuesto inicial de 10 millones de dólares.
A pesar de que el gobierno venezolano aún no ha confirmado oficialmente la recepción de los deportados, la administración Trump ve esta acción como un cumplimiento de una de sus promesas de campaña más importantes: la repatriación de cientos de miles de venezolanos que han llegado a EE. UU. en los últimos años.
Esta decisión ha generado críticas entre la oposición venezolana, que teme que el acercamiento entre EE. UU. y el régimen de Maduro pueda debilitar los esfuerzos para derrocarlo. Además, podrían producirse cambios en las sanciones económicas impuestas a Venezuela, lo que generaría un debate sobre la política estadounidense hacia el país sudamericano.
Homan destacó que se espera que haya una frecuencia regular de vuelos de deportación, lo que podría afectar a muchos venezolanos que actualmente viven en EE. UU. sin estatus legal. La situación se mantiene en desarrollo, y las autoridades están trabajando en los detalles logísticos de este inminente proceso de deportación.

