El sueño de Omar Abdulkadir Artan de convertirse en el primer árbitro de Somalia en dirigir en una Copa del Mundo llegó a su fin de manera abrupta. Las autoridades migratorias de Estados Unidos le negaron el ingreso al país y procedieron a su deportación, a pesar de que el juez africano contaba con toda la documentación oficial, las credenciales de la FIFA y los visados correspondientes exigidos para el evento deportivo.
Artan formaba parte de un selecto grupo de siete colegiados africanos designados para la cita internacional. El silbante arribó al Aeropuerto Internacional de Miami cinco días antes del inicio de la competencia, donde fue retenido por agentes fronterizos y sometido a un interrogatorio continuo durante 11 horas; posteriormente, fue recluido en una celda de detención y expulsado en un vuelo hacia Türkiye.
Desde el territorio turco, el árbitro somalí lamentó el trato recibido y denunció que la medida podría responder a motivos geopolíticos, señalando que sospecha que el inconveniente está ligado directamente a su nacionalidad. Por su parte, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) justificó la acción mediante un escueto comunicado, indicando que el ciudadano fue declarado inadmisible debido a supuestos problemas de verificación durante una inspección de rutina, sin ofrecer mayores detalles sobre las fallas alegadas.
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